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Belda Medina, José R. (2003). El lenguaje de la informática e Internet y su traducción.

San Vicente del Raspeig: Publicaciones de la Universidad de Alicante, 328 pág. 18 Euros.

Esta obra analiza la terminología de la informática e Internet en lengua inglesa. Por un lado, presenta los recursos lexicogenésicos que más se utilizan (la composición, la abreviación, la derivación, etc.). Por otro lado, comenta los problemas que conlleva la traducción al castellano. El objetivo de Belda es entender el por qué y el cómo de este tipo de lenguaje de especialidad y presentar en este libro criterios que se puedan utilizar al elegir una opción de traducción y no recurrir simplemente al argumento del uso, que genera demasiadas equivalencias incoherentes.

El autor, profesor titular del departamento de Filología Inglesa de la Universidad de Alicante, defiende en la introducción el enfoque morfológico y critica la relegación a un segundo plano de la morfología frente a otras disciplinas lingüísticas, como por ejemplo la pragmática, que parece que en los últimos tiempos tenga más defensores en muchos ámbitos traductores.

Belda presenta un estudio riguroso y exhaustivo de 300 páginas dedicadas íntegramente a los recursos lexicogenésicos, con ejemplos concretos en términos en inglés y traducciones al castellano. La obra está organizada en torno a cinco capítulos, y cada uno de ellos trata un recurso lexicogenésico distinto.

El primer capítulo trata la composición. En primer lugar, comenta los compuestos ortográficos y los clasifica en compuestos ortográficos nominales, compuestos ortográficos adjetivales y compuestos ortográficos verbales. En segundo lugar, comenta los compuestos neoclásicos. En tercer lugar, presenta los compuestos sintagmáticos yuxtapuestos y los compuestos multisintagmáticos. El segundo capítulo se ocupa de los distintos procesos de la derivación: la prefijación, la sufijación y la conversión o derivación cero. Por último, comenta la derivación regresiva. El tercer capítulo está dedicado al ámbito de las abreviaturas desde distintos puntos de vista: morfológico, fonológico y sintáctico. Por último, dedica un amplio apartado a las abreviaturas utilizadas en los programas de chat y también a los emoticonos. El cuarto capítulo se ocupa de la especialización. Concretamente, la especialización nominal, verbal y adjetival. Además, incluye también un apartado sobre el lenguaje especializado procedente del mundo humano, del animal y de la comida. En el quinto capítulo se analizan los préstamos.

Además de la extensa gama de recursos, para cada recurso incluye definiciones de distintos teóricos, esquemas sintetizadores y todo tipo de comentarios y ejemplos que permiten entender el recurso. También incluye las traducciones al castellano en aquellos casos en los que la traducción puede provocar problemas morfológicos como la formación de la forma plural, cuando la interpretación es difícil por la colocación de los términos (average access time, tiempo medio de acceso), cuando es preciso buscar las dependencias, cuando la traducción en castellano necesita la introducción de elementos relacionales (Internet Service Provider, proveedor de servicios de/para Internet), etc. También comenta lexemas sinónimos cuando en castellano no hay una misma construcción que en inglés, o bien cuando ésta no funciona. Finalmente, hay que remarcar que las equivalencias que propone son acertadas y ampliamente utilizadas.

En las conclusiones, Belda defiende soluciones globales consensuadas y no traducciones parciales y aisladas para cada término. Este consenso es esencial para que las soluciones sean correctas y, al mismo tiempo, populares, ya que la RAE a menudo defiende propuestas que no cuentan con demasiado apoyo popular, como por ejemplo, la traducción de bit por dibin. Así, a partir de los conocimientos de los distintos recursos lexicogenésicos utilizados en la informática, expertos, traductores, informáticos y terminólogos podrán debatir soluciones en grupos de trabajo y establecer los mecanismos morfológicos más útiles y adecuados para cada caso.

Por último, diremos que el libro de Belda da respuesta, desde el ámbito académico, a un problema urgente y real de la traducción de la informática e invita al debate y al consenso de todos los agentes implicados en este tipo de traducción para encontrar equivalencias adecuadas. Por todo ello, agradecemos al autor esta valiosa contribución, que esperemos que llegue cuanto antes a todos los profesionales de la traducción de la informática e Internet.

Olga Torras Hostench
Universitat Autónoma de Barcelona
Spain